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martes, 13 de octubre de 2009
¿Rayos y centellas?
El siguiente mapa ilustra cual es el nivel ISOCERÁUNICO (cantidad de rayos caídos a tierra por km2 por año)en las distintas regiones de nuestro país.
jueves, 3 de septiembre de 2009
Ley de Benford - Detección de fraudes de datos
Esta ley fue descubierta en 1881 por Simon Newcomb y redescubierta en 1938 por Frank Benford en circunstancias casi idénticas.
En aquellos tiempos, los cálculos complejos no se realizaban con calculadoras, sino con las hoy caídas en desuso tablas de logaritmos. Lo que ambos notaron es que algunas páginas estaban mucho más gastadas que otras: eran las que contenían logaritmos de números que comenzaban con 1. Eso los llevó a investigar y descubrir el motivo detrás de esa llamativa disparidad.
Lo que hallaron al recolectar los datos de muchos conjuntos de números es que el 1 era muy preponderante como dígito inicial, el 2 un poco menos, el 3 algo menos, y cada dígito siguiente un poco menos que el anterior, hasta llegar al 9, que era el que menos presente. Y aunque esta distribución no se daba en todos los conjuntos, sí aparecía en aquellos que respondían a una distribución logarítmica, la que resulta estar muy presente en la naturaleza.
Aunque la ley fue bautizada con el nombre de Benford, que la corroboró con datos de decenas de miles de conjuntos de números, Newcomb ya había calculado que la probabilidad de que un dígito N sea el inicial es log10 (N+1) - log10 (N). El siguiente gráfico muestra la probabilidad de que cada uno de los dígitos del 1 al 9 sea el inicial.
En aquellos tiempos, los cálculos complejos no se realizaban con calculadoras, sino con las hoy caídas en desuso tablas de logaritmos. Lo que ambos notaron es que algunas páginas estaban mucho más gastadas que otras: eran las que contenían logaritmos de números que comenzaban con 1. Eso los llevó a investigar y descubrir el motivo detrás de esa llamativa disparidad.
Lo que hallaron al recolectar los datos de muchos conjuntos de números es que el 1 era muy preponderante como dígito inicial, el 2 un poco menos, el 3 algo menos, y cada dígito siguiente un poco menos que el anterior, hasta llegar al 9, que era el que menos presente. Y aunque esta distribución no se daba en todos los conjuntos, sí aparecía en aquellos que respondían a una distribución logarítmica, la que resulta estar muy presente en la naturaleza.
Aunque la ley fue bautizada con el nombre de Benford, que la corroboró con datos de decenas de miles de conjuntos de números, Newcomb ya había calculado que la probabilidad de que un dígito N sea el inicial es log10 (N+1) - log10 (N). El siguiente gráfico muestra la probabilidad de que cada uno de los dígitos del 1 al 9 sea el inicial.
Lo más extraordinario es la aplicación de esta ley para detectar fraudes de datos: quien quiera adulterar los números de su declaración jurada, deberá hacer grandes esfuerzos para ajustar sus números a la ley de Benford, si no quiere darle argumentos a los peritos contables.
(fuente: blog de Paenza)
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domingo, 23 de agosto de 2009
Suma asegurada equipos electrónicos - Ley de Moore
La cobertura de seguro técnico de equipos electrónicos indica que - a los efectos de no entrar en infraseguro - la suma asegurada debe corresponder con el valor a nuevo del equipo.
Es así que, al momento de liquidar un siniestro amparado bajo esta cobertura, nos encontramos con la necesidad de determinar el valor (a nuevo - equivalente) del equipo asegurado para poder aplicar la regla proporcional.
Bajo este aspecto podemos remitirnos a la “La Ley de Moore”.
Ésta es una ley empírica que establece que “la cantidad de transistores (léase la capacidad de procesamiento) de un circuito integrado se duplica dada dos años”.
De esta manera podemos establecer - aunque no sería lícito hacerlo directamente - que el costo económico de un procesador (una PC, por ejemplo) se abarata al 50% a los dos años de haber sido fabricada, a una cuarta parte a los cuatro, a un octavo a los seis, y así sucesivamente.
Como si infiere, solamente la visión técnica de un experto ajustador podrá determinar el verdadero justiprecio del equipo electrónico y realizar una exacta aplicación de la regla proporcional.
El siguiente video ilustra sobre la Ley de Moore y sus implicaciones futuras.
Es así que, al momento de liquidar un siniestro amparado bajo esta cobertura, nos encontramos con la necesidad de determinar el valor (a nuevo - equivalente) del equipo asegurado para poder aplicar la regla proporcional.
Bajo este aspecto podemos remitirnos a la “La Ley de Moore”.
Ésta es una ley empírica que establece que “la cantidad de transistores (léase la capacidad de procesamiento) de un circuito integrado se duplica dada dos años”.
De esta manera podemos establecer - aunque no sería lícito hacerlo directamente - que el costo económico de un procesador (una PC, por ejemplo) se abarata al 50% a los dos años de haber sido fabricada, a una cuarta parte a los cuatro, a un octavo a los seis, y así sucesivamente.
Como si infiere, solamente la visión técnica de un experto ajustador podrá determinar el verdadero justiprecio del equipo electrónico y realizar una exacta aplicación de la regla proporcional.
El siguiente video ilustra sobre la Ley de Moore y sus implicaciones futuras.
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jueves, 20 de agosto de 2009
Mapas de riesgo de la Ciudad de Buenos Aires
La Subsecretaría de Emergencias cuenta con Mapas de riesgo que representan e indican las hipótesis de conflicto de la ciudad de Buenos Aires.
Indican, por ejemplo cuáles son las zonas anegables, en qué calles y las avenidas se producen los índices más altos de accidentes de tránsito, o dónde afecta la sudestada.
Los mapas de riesgo ofrecen un relevamiento general de las principales hipótesis de riesgos que existen en la ciudad de Buenos Aires y tienen como finalidad reducir la vulnerabilidad de los vecinos.
Información suministrada por Subsecretaría de Emergencias
Anegamientos por precipitaciones. Barrios.
Ver
Anegamientos por precipitaciones. Sectores.
Ver
Anegamientos por precipitaciones. Recurrencia.
Ver
Anegamientos por Sudestada.
Ver
Organismos de Emergencia.
Ver
Polo petroquímico
Ver
Red de transporte de sustancias peligrosas
Ver
Servicios
Ver
Riesgo de accidentes de tránsito vehicular, ferroviario, subtes, aéreo y marítimo.
Ver
Centros neurálgicos
Ver
Electricidad y gas
Ver
Estaciones de servicio
Ver
Industrias químicas
Ver
Villas de emergencia
Ver
Indican, por ejemplo cuáles son las zonas anegables, en qué calles y las avenidas se producen los índices más altos de accidentes de tránsito, o dónde afecta la sudestada.
Los mapas de riesgo ofrecen un relevamiento general de las principales hipótesis de riesgos que existen en la ciudad de Buenos Aires y tienen como finalidad reducir la vulnerabilidad de los vecinos.
Información suministrada por Subsecretaría de Emergencias
Anegamientos por precipitaciones. Barrios.
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Anegamientos por precipitaciones. Sectores.
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Anegamientos por precipitaciones. Recurrencia.
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domingo, 9 de agosto de 2009
Media sanción al polémico impuestazo tecnológico - Recupero del IVA para las Aseguradoras
En los próximos días subirá el IVA para la mayoría de los productos tecnológicos incrementándose del 10,5% (actual) al 21% (proyectado).
Nuestro servicio específico que atiende esta problemática (liquidación de siniestros de seguro técnico de equipos electrónicos) incluye su reparación o reposición con facturación directa por parte del prestador (servicio técnico - proveedor de tecnología - etc.).
De esta manera la compañía de seguros recupera la totalidad del IVA evitando que sus costos se incrementen.
Para más información sobre este servico ver www.xunilsa.com - ( Seguro Técnico Equipos Electrónicos )
Nuestro servicio específico que atiende esta problemática (liquidación de siniestros de seguro técnico de equipos electrónicos) incluye su reparación o reposición con facturación directa por parte del prestador (servicio técnico - proveedor de tecnología - etc.).
De esta manera la compañía de seguros recupera la totalidad del IVA evitando que sus costos se incrementen.
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jueves, 6 de agosto de 2009
Como deben aplicarse las cláusulas de validez de la cobertura de HVCT
Estos comentarios son fruto de nuestra experiencia en la práctica diaria, y el resultado de muchas inspecciones en el campo, apoyadas por nuestra formación ingenieril lo que nos da una visión más deductiva de causa y efecto al realizar nuestras pericias.
No es correcto hacer un promedio de los vientos registrados en un determinado día y lugar para determinar si tiene validez una cláusula que exige una velocidad mínima del viento.
Ni siquiera calcular el promedio cuadrático R.M.S. (Root Mean Square) (que sería más justificable porque toma en cuenta que la fuerza sobre los edificios que ejerce el viento que crece con el cuadrado de la velocidad del mismo) sirve para este análisis.
En efecto, el instante de mayor riesgo de rotura del edificio o estructura, ocurre precisamente en el momento en que la intensidad del viento es máxima.
No corresponde incluir en el cálculo del viento todo el tiempo en que la velocidad se mantuvo por debajo del valor de rotura y que no incide en producir daños.
Bastará entonces con que el valor máximo del viento sobrepase a la velocidad del viento exigida en la cláusula HVCT pero sin tener en consideración cuanto tiempo se mantuvo esta intensidad.
Otro factor clave es la presencia de ráfagas: rachas de viento de corta duración pero de gran intensidad.
Estas son las condiciones más adversas para las estructuras.
Los ingenieros, cuando diseñan la resistencia al viento de un edificio, toman especialmente en cuenta el efecto de las ráfagas. Esto porque es la situación más crítica, y sobre las que se aplican los coeficientes de seguridad.
En los registros de los partes meteorológicos se suele mencionar la velocidad promedio del viento, la velocidad máxima, y el Max Gust Speed (el valor más alto del viento durante las ráfagas). Este último sería el valor más indicado para comparar con el valor exigido en las cláusulas de HVCT.
Un aspecto que es importante para determinar la intensidad del viento, y creo que es el más decisivo, es la inspección in situ.
Muchas veces un valor indicativo de un parte meteorológico no tiene correspondencia alguna con lo que sucedió en un determinado lugar.
Esto lo hemos apreciado observando la traza angosta (de unas decenas de metros) que deja rastros de destrucción al paso de un tornado, verificándose daños muchos menores o ninguno, a escasos metros de la misma.
¿Cómo podemos hacer una apreciación cuantitativa del viento en esas situaciones, para verificar la cobertura de la cláusula HVCT? Por suerte existe la escala de Beaufort estandarizada, y aceptada por los servicios meteorológicos internacionales. Bastará observar los daños en el terreno para saber con razonable precisión, y lo que es más importante, demostrable judicialmente, cuales fueron las intensidades mínimas de los vientos que produjeron los daños en un determinado sector del terreno.
Tampoco debemos soslayar, cuando rechazamos un reclamo por falta de cumplimiento de la velocidad mínima, la eventual demanda judicial que puede presentar el Asegurado basándose en que - si el edificio fue construido como indica las reglamentaciones municipales (CIRSOC 102 - velocidad del viento de referencia para la zona) -, las memorias de cálculo de diseño del mismo demostrarán que el siniestro sólo pudo ocurrir cuando se supera la velocidad de rotura (que casi siempre es superior a la exigida en la cláusula).
Dante Ramos (PhD in Physics)
Xunil S.A.
No es correcto hacer un promedio de los vientos registrados en un determinado día y lugar para determinar si tiene validez una cláusula que exige una velocidad mínima del viento.
Ni siquiera calcular el promedio cuadrático R.M.S. (Root Mean Square) (que sería más justificable porque toma en cuenta que la fuerza sobre los edificios que ejerce el viento que crece con el cuadrado de la velocidad del mismo) sirve para este análisis.
En efecto, el instante de mayor riesgo de rotura del edificio o estructura, ocurre precisamente en el momento en que la intensidad del viento es máxima.
No corresponde incluir en el cálculo del viento todo el tiempo en que la velocidad se mantuvo por debajo del valor de rotura y que no incide en producir daños.
Bastará entonces con que el valor máximo del viento sobrepase a la velocidad del viento exigida en la cláusula HVCT pero sin tener en consideración cuanto tiempo se mantuvo esta intensidad.
Otro factor clave es la presencia de ráfagas: rachas de viento de corta duración pero de gran intensidad.
Estas son las condiciones más adversas para las estructuras.
Los ingenieros, cuando diseñan la resistencia al viento de un edificio, toman especialmente en cuenta el efecto de las ráfagas. Esto porque es la situación más crítica, y sobre las que se aplican los coeficientes de seguridad.
En los registros de los partes meteorológicos se suele mencionar la velocidad promedio del viento, la velocidad máxima, y el Max Gust Speed (el valor más alto del viento durante las ráfagas). Este último sería el valor más indicado para comparar con el valor exigido en las cláusulas de HVCT.
Un aspecto que es importante para determinar la intensidad del viento, y creo que es el más decisivo, es la inspección in situ.
Muchas veces un valor indicativo de un parte meteorológico no tiene correspondencia alguna con lo que sucedió en un determinado lugar.
Esto lo hemos apreciado observando la traza angosta (de unas decenas de metros) que deja rastros de destrucción al paso de un tornado, verificándose daños muchos menores o ninguno, a escasos metros de la misma.
¿Cómo podemos hacer una apreciación cuantitativa del viento en esas situaciones, para verificar la cobertura de la cláusula HVCT? Por suerte existe la escala de Beaufort estandarizada, y aceptada por los servicios meteorológicos internacionales. Bastará observar los daños en el terreno para saber con razonable precisión, y lo que es más importante, demostrable judicialmente, cuales fueron las intensidades mínimas de los vientos que produjeron los daños en un determinado sector del terreno.
Tampoco debemos soslayar, cuando rechazamos un reclamo por falta de cumplimiento de la velocidad mínima, la eventual demanda judicial que puede presentar el Asegurado basándose en que - si el edificio fue construido como indica las reglamentaciones municipales (CIRSOC 102 - velocidad del viento de referencia para la zona) -, las memorias de cálculo de diseño del mismo demostrarán que el siniestro sólo pudo ocurrir cuando se supera la velocidad de rotura (que casi siempre es superior a la exigida en la cláusula).
Dante Ramos (PhD in Physics)
Xunil S.A.
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sábado, 1 de agosto de 2009
¿Dónde estamos? - actualización al 01/08/09
Los invitamos a navegar el mapa donde están indicados los puntos de presencia de nuestros profesionales.
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sábado, 25 de julio de 2009
Medidas preventivas para determinar la pérdida ante grandes siniestros
Pre-Disaster Planning - Loss Measurement - Disaster Recovery Today
Interesante nota sobre las precauciones que deben tomarse al momento de sufrir un siniestro.
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Interesante nota sobre las precauciones que deben tomarse al momento de sufrir un siniestro.
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